Te presentamos este relato en su fase inicial de borrador y en su fase definitiva para que se pueda comprobar cómo las diferentes revisiones de un texto consiguen que el texto mejore.
Para poder conocer con más detalle se recomienda la lectura de este documento.
BORRADOR
Corrida en el campo
Aquel verano fue inolvidable para
mi. Abíamos pasado las vacaciones
en casa de mis abuelos en la playa y regresabamos a nuestra casa. En el trayecto
paramos en Sevilla para descansar y hacer un poco de turismo (a mis padres les encanta enseñarnos a mi hermana y a mí
monumentos, iglesias, plazas...). Cuando ibamos a aparcar el coche vimos un cartel anunciando una corrida de
toros. Les pedi a mis padres que fuéramos a los toros. Ellos no estaban muy
convencidos, pero les insistí tanto que al final accedieron. A las cinco de la tarde comenzo el
espectaculo. ¡Que ambiente! La plaza
estaba llena, hasta los topes, no cabía un alma. El sol calentaba de lo lindo.
¡Menos mal que habíamos comprado entradas de sombra! El torero con su capote,
enfrente del toro en el coso taurino,
¡qué valiente! Los aficionados
disfrutaban de lo lindo al ver cómo le ponían las banderillas al toro. Mi madre y mi hermana se asustaron y llegaron a pasar miedo cuando el torero entró a matar con su espada. Sin embargo, el niño no tuvo
esa sensación. Al cabo de unos dias regresamos a nuestro hogar. No podia olvidar lo que había
visto en el ruedo. Una mañana, cuando estaba solo en la cocina desayunando vi
unas vacas en el campo de mi vecino. Ni corto ni perezoso, decidi coger el mantel de la mesa y me fui directo al prado en el que pastaba el ganado. Queria imitar
al torero y ¡quién sabe!, igual podría llegar a ser tan famoso como el. Cuando estaba delante de aquella
inmensa vaca lechera ella ni le
hizo caso, unicamente movia su rabo para
espantar las moscas. Yo, con mucho atrevimiento,
la cité; el animal, a lo suyo; insisti, pero nada. Me acerqué un poco mas. Pude
observar con detalle sus enormes cuernos que imponían un poco de respeto. De repente
el animal levantó su testa y yo pensé que habia logrado captar su
atención... ¡Si, sí! Lo que miraba era cómo una cabra se abalanzaba
sobre mí y me corneaba con todas
sus fuerzas. ¡La muy traidora! Podria haberme avisado. Definitivamente aprendi la lección durante dos semanas que fue
lo que me duró el moratón que tenia en el trasero.
Texto definitivo
Corrida en el
campo
Aquel verano fue inolvidable para mí. Habíamos pasado las vacaciones en casa de mis abuelos en
la playa y regresábamos a nuestra casa. En el trayecto paramos en Sevilla para
descansar y hacer un poco de turismo
(a mis padres les encanta enseñarnos a mi hermana y a mí monumentos, iglesias,
plazas...).
─¡Papá,
mira ese cartel de una corrida de toros! Podríamos ir, "porfa"
─señalé, zalamero, señalando el cartel taurino.
─Luis, ya
sabes que a tu madre y a tu hermana les dan miedo los toros... ─me respondió,
no muy convencido, mi padre.
─Pero, si
es una ocasión única. Ya no podremos ver esa corrida en mucho tiempo. Mira
quién torea, es Padilla ─insistí, convencido de que mi padre cedería porque era
seguidor incondicional del torero tuerto.
─Bueno,
pero vamos a consultárselo a tu madre y a tu hermana, a ver qué opinan
─,sugirió mi progenitor, que lo estaba deseando tanto como yo.
─Aceptamos
con una condición, que por la noche podamos ir al concierto de La
Oreja de Van Gogh ─terció mi
madre, que sabía que era el grupo favorito de mi hermana.
─De acuerdo
─contestamos a la vez mi padre y yo.
A
las cinco de la tarde comenzó el
espectáculo. ¡Qué ambiente! La plaza
estaba llena, hasta los topes, no cabía un alma. El sol calentaba de lo lindo.
¡Menos mal que habíamos comprado entradas de sombra! El torero con su capote,
enfrente del toro en el coso taurino,
¡qué valiente! Los aficionados
disfrutaban de lo lindo al ver cómo le ponían las banderillas al morlaco. Mi madre y mi hermana se asustaron y llegaron a pasar miedo cuando el diestro entró a matar con su estoque. Sin embargo, yo no tuve esa sensación.
Al cabo de unos días regresamos a nuestro hogar.
No podía olvidar lo que había visto en el ruedo. Una mañana, cuando estaba solo
en la cocina desayunando vi unas vacas en el campo de mi vecino. Ni corto ni perezoso,
decidí coger el mantel de la
mesa y me fui directo al prado
en el que pastaba el ganado.
Quería emular al torero y ¡quién sabe!, igual podría llegar a ser tan famoso como
él.
Cuando estaba delante de aquella inmensa vaca lechera ella ni me hizo
caso, únicamente mo vía su rabo para
espantar las moscas. Yo, con mucho atrevimiento,
la cité; el animal, a lo suyo; insistí, pero nada. Me acerqué un poco más. Pude
observar con detalle sus enormes cuernos que imponían un poco de respeto. De
repente el rumiante levantó su testa y yo pensé que había logrado captar su atención...
¡Sí, sí! Lo que miraba era cómo una cabra
se abalanzaba sobre mí y me corneaba con todas sus fuerzas. ¡La
muy traidora! Podría haberme avisado.
Definitivamente aprendí la lección durante dos semanas que fue
lo que me duró el moratón que tenía en el trasero.
EXPRESIÓN ESCRITA. TEXTO NARRATIVO
REDACCIÓN FINAL
Una vez revisado
lo anterior, comprueba que en tu texto...
·
Se ha escrito con letra legible y uniforme.
·
Se ha destacado el título.
·
Se ha separado en párrafos el texto.
·
Se ha ajustado el texto a ambos lados, respetando los márgenes.
·
Al principio de los párrafos aparecen en cursiva los conectores, expresiones
que relacionan un párrafo con otro o introducen el tema.
·
Observa cómo se respeta la sangría al comienzo del texto y en los párrafos.
·
Está contado en pasado. Observa los verbos y lo comprobarás.
·
Está narrado en 1.ª persona 1.ª persona. Fíjate también en los verbos y
otras expresiones.
·
Observa el diálogo. El uso de las rayas de la conversación. También los
incisos.
·
Fíjate que no se utiliza la palabra "COMODÍN" decir. En lugar de ello
aparecen las palabras señalar,
responder, insistir, sugerir, terciar, contestar.
·
Fíjate en las palabras en negrita.
Son las palabras del vocabulario.
Observa que la palabra vaca
no se repite ya que se utilizan sinónimos.
Lo mismo sucede con otras palabras. Tienes que evitar repetir las mismas
palabras.
·
Todos los pasos anteriores (esquema, borrador, revisión,
título) te habrán ocupado el 80 % de tu tiempo. Ya solo te falta el último paso. Pasarlo
a limpio.
·
Compara el borrador con la redacción final y analiza las diferencias.




