miércoles, 9 de abril de 2014

Redacción de un texto con ayuda de viñetas. Del borrador a su versión definitiva

Te presentamos este relato en su fase inicial de borrador y en su fase definitiva para que se pueda comprobar cómo las diferentes revisiones de un texto consiguen que el texto mejore.

Para poder conocer con más detalle se recomienda la lectura de este documento.




 BORRADOR
Corrida en el campo
Aquel verano fue inolvidable para mi. Abíamos pasado las vacaciones en casa de mis abuelos en la playa y regresabamos a nuestra casa. En el trayecto paramos en Sevilla para descansar y hacer un poco de turismo (a mis padres les encanta enseñarnos a mi hermana y a mí monumentos, iglesias, plazas...). Cuando ibamos a aparcar el coche vimos un cartel anunciando una corrida de toros. Les pedi a mis padres que fuéramos a los toros. Ellos no estaban muy convencidos, pero les insistí tanto que al final accedieron. A las cinco de la tarde comenzo el espectaculo. ¡Que ambiente! La plaza estaba llena, hasta los topes, no cabía un alma. El sol calentaba de lo lindo. ¡Menos mal que habíamos comprado entradas de sombra! El torero con su capote, enfrente del toro en el coso taurino, ¡qué valiente! Los aficionados disfrutaban de lo lindo al ver cómo le ponían las banderillas al toro. Mi madre y mi hermana se asustaron y llegaron a pasar miedo cuando el torero entró a matar con su espada. Sin embargo, el niño no tuvo esa sensación.  Al cabo de unos dias regresamos a nuestro hogar. No podia olvidar lo que había visto en el ruedo. Una mañana, cuando estaba solo en la cocina desayunando vi unas vacas en el campo de mi vecino. Ni corto ni perezoso, decidi coger el mantel de la mesa y me fui directo al prado en el que pastaba el ganado. Queria imitar al torero y ¡quién sabe!, igual podría llegar a ser tan famoso como el. Cuando estaba delante de aquella inmensa vaca lechera ella ni le hizo caso,  unicamente movia su rabo para espantar las moscas. Yo, con mucho atrevimiento, la cité; el animal, a lo suyo; insisti, pero nada. Me acerqué un poco mas. Pude observar con detalle sus enormes cuernos que imponían un poco de respeto. De repente el animal levantó su testa y yo pensé que habia logrado captar su atención... ¡Si, sí! Lo que miraba era cómo una cabra se abalanzaba sobre mí y me corneaba con todas sus fuerzas. ¡La muy traidora! Podria haberme avisado. Definitivamente aprendi la lección durante dos semanas que fue lo que me duró el moratón que tenia en el trasero.

Texto definitivo
Corrida en el campo

        Aquel verano fue inolvidable para mí. Habíamos pasado las vacaciones en casa de mis abuelos en la playa y regresábamos a nuestra casa. En el trayecto paramos en Sevilla para descansar y hacer un poco de turismo (a mis padres les encanta enseñarnos a mi hermana y a mí monumentos, iglesias, plazas...).
         ─¡Papá, mira ese cartel de una corrida de toros! Podríamos ir, "porfa" ─señalé, zalamero, señalando el cartel taurino.
         ─Luis, ya sabes que a tu madre y a tu hermana les dan miedo los toros... ─me respondió, no muy convencido, mi padre.
         ─Pero, si es una ocasión única. Ya no podremos ver esa corrida en mucho tiempo. Mira quién torea, es Padilla ─insistí, convencido de que mi padre cedería porque era seguidor incondicional del torero tuerto.
         ─Bueno, pero vamos a consultárselo a tu madre y a tu hermana, a ver qué opinan ─,sugirió mi progenitor, que lo estaba deseando tanto como yo.
         ─Aceptamos con una condición, que por la noche podamos ir al concierto de  La Oreja de Van Gogh ─terció mi madre, que sabía que era el grupo favorito de mi hermana.
         ─De acuerdo ─contestamos a la vez mi padre y yo.
         A las cinco de la tarde comenzó el espectáculo. ¡Qué ambiente! La plaza estaba llena, hasta los topes, no cabía un alma. El sol calentaba de lo lindo. ¡Menos mal que habíamos comprado entradas de sombra! El torero con su capote, enfrente del toro en el coso taurino, ¡qué valiente! Los aficionados disfrutaban de lo lindo al ver cómo le ponían las banderillas al morlaco. Mi madre y mi hermana se asustaron y llegaron a pasar miedo cuando el diestro entró a matar con su estoque. Sin embargo, yo no tuve esa sensación.
         Al cabo de unos días regresamos a nuestro hogar. No podía olvidar lo que había visto en el ruedo. Una mañana, cuando estaba solo en la cocina desayunando vi unas vacas en el campo de mi vecino. Ni corto ni perezoso, decidí coger el mantel de la mesa y me fui directo al prado en el que pastaba el ganado. Quería emular al torero y ¡quién sabe!, igual podría llegar a ser tan famoso como él.
         Cuando estaba delante de aquella inmensa vaca lechera ella ni me hizo caso,  únicamente mo vía su rabo para espantar las moscas. Yo, con mucho atrevimiento, la cité; el animal, a lo suyo; insistí, pero nada. Me acerqué un poco más. Pude observar con detalle sus enormes cuernos que imponían un poco de respeto. De repente el rumiante levantó su testa y yo pensé que había logrado captar su atención... ¡Sí, sí! Lo que miraba era cómo una cabra se abalanzaba sobre mí y me corneaba con todas sus fuerzas. ¡La muy traidora! Podría haberme avisado.
                Definitivamente aprendí la lección durante dos semanas que fue lo que me duró el moratón que tenía en el trasero.




EXPRESIÓN ESCRITA. TEXTO NARRATIVO

REDACCIÓN FINAL

Una vez revisado lo anterior, comprueba que en tu texto...

·         Se ha escrito con letra legible y uniforme.
·         Se ha destacado el título.
·         Se ha separado en párrafos el texto.
·         Se ha ajustado el texto a ambos lados, respetando los márgenes.
·         Al principio de los párrafos aparecen en cursiva los conectores, expresiones que relacionan un párrafo con otro o introducen el tema.
·         Observa cómo se respeta la sangría al comienzo del texto y en los párrafos.
·         Está contado en pasado. Observa los verbos y lo comprobarás.
·         Está narrado en 1.ª persona 1.ª persona. Fíjate también en los verbos y otras expresiones.
·         Observa el diálogo. El uso de las rayas de la conversación. También los incisos.
·         Fíjate que no se utiliza la palabra "COMODÍN" decir. En lugar de ello aparecen las palabras señalar, responder, insistir, sugerir, terciar, contestar.
·         Fíjate en las palabras en negrita. Son las palabras del vocabulario. Observa que la palabra vaca no se repite ya que se utilizan sinónimos. Lo mismo sucede con otras palabras. Tienes que evitar repetir las mismas palabras.
·         Todos los pasos anteriores (esquema, borrador, revisión, título) te habrán ocupado el 80 % de tu tiempo. Ya solo te falta el último paso. Pasarlo a limpio.
·         Compara el borrador con la redacción final y analiza las diferencias.


domingo, 23 de febrero de 2014

Cómo poner una bombilla en un portalámparas

     
     Como os habréis fijado, en bastantes lugares se puede encontrar un círculo de cristal con luz en su interior. A su lado, también hay una cuerda de goma que llega hasta la pared y una especie de botón que hace que la luz se apague o se encienda. 

     Para colocar la bombilla nos aseguraremos de despegar el enchufe que está en el extremo de la cuerda de goma, si no queremos acabar con el pelo similar al de Albert Einstein o Eduard Punset, además de recibir una buena descarga eléctrica. Entonces en la mano derecha sujetaremos la bombilla y haremos como Raphael en el anuncio de lotería de navidad. 

     Volveremos a conectar el enchufe que recibe el nombre de cable y encenderemos el botón del portalámparas, si no funciona, volveremos a repetir el proceso. 
Mario Liso 1.º A